En Guanajuato ya estamos acostumbrados a que el gobierno anuncie cosas “innovadoras” que terminan sonando más a negocio que a estrategia de seguridad. Y esta vez no fue la excepción: 162 patrullas rentadas por 719 millones de pesos durante cuatro años.
Sí, rentadas. Como si el Estado fuera un estudiante de la uni pidiendo carro por Uber Rent porque “no me alcanza para comprar uno”.
El argumento oficial: más vigilancia, más presencia, más patrullas
Suena bien, claro. Hasta lógico.
Pero aquí no estamos cuestionando la necesidad, sino el cómo.
El plan incluye:
- 9 estaciones nuevas
- Más policías en carreteras
- Pasar de 19 a 80 patrullas para la Estatal de Caminos
- Promesas de reducir tiempos de respuesta
Todo eso está increíble… si se cumpliera.
Porque también mencionaron que el 80% de los delitos están en el 30% de los caminos, lo cual ya se sabía desde hace años. Pero curioso: hasta ahora sí se puede atender “porque ya hay patrullas”.
¿Y antes? ¿No había presupuesto? ¿O no había interés?

El número que encendió el radar del Bajío: 4.4 millones por unidad
A ver… aquí nadie es ingenuo.
En el Bajío ya sabemos sumar, multiplicar y oler cuando las cuentas no cuadran.
Cada patrulla, al final del arrendamiento, costará 4.4 millones de pesos.
Y sí, traen equipo, GPS, cámaras, telemetría y mantenimiento… pero ¿de verdad esa cifra tiene sentido?
La adjudicación fue directa a Grupo Turbofin.
Cero licitación abierta.
Cero competencia.
Cero detalles de las otras propuestas.
Entonces claro que la gente dijo:
—“Pues sí, cómo no va a salir ‘más barato’ si solo compararon entre ellos mismos.”
—“¿Dónde están los números completos?”
—“¿Y las metas? ¿O nomás estamos pagando por pagar?”

El gran problema: mucha promesa, cero métricas
Se habló de:
- Patrullas nuevas
- Estaciones nuevas
- Más vigilancia
- Más presencia
Pero cuando tocó decir cuánto bajarían los delitos carreteros, simplemente… no hubo cifra.
Nada.
Cero.
Ni un “esperamos reducir el 10% para marzo”.
Ni un “en seis meses evaluamos”.
Y pues así cualquiera puede justificar 719 millones: “vamos a mejorar… algún día”.
Sí hay resultados previos… pero no son de esta estrategia
Presumen:
- 58% menos homicidios
- detenciones
- aseguramientos
- huachicol
Ok.
Pero nada de eso tiene que ver con las patrullas que acaban de rentar.
Es como presumir la calificación pasada cuando la nueva materia ni empieza.
Y el antecedente: arrendamientos que ya olieron mal antes
Irapuato sigue con denuncias, auditorías, pleitos y sospechas por su propio arrendamiento de patrullas.
El mismo modelo.
La misma receta.
El mismo desenlace: dudas.
Y aun así, el Estado vuelve a usar la misma fórmula.
Pues claro que la gente va a sospechar.
En Guanajuato, el ojo crítico no se hizo esperar
Los comentarios fueron menos chistosos y más directos:
—“¿Por qué rentar si pueden comprar? ¿Quién gana con eso?”
—“Eso de arrendamiento siempre trae negocio detrás.”
—“¿Y por qué adjudicación directa? Ya ni disimulan.”
—“Luego dicen que uno es malpensado… pues den motivos para no serlo.”
Y es que no necesitas ser experto: necesitas sentido común.
Conclusión crítica: seguridad sí, pero sin simulaciones
Aquí nadie está en contra de mejorar carreteras.
Nadie está en contra de más vigilancia.
Nadie está en contra de que los policías tengan equipo decente.
Lo que molesta es lo sospechoso del proceso, el costo altísimo, la falta de transparencia y la ausencia total de metas medibles.
Porque si van a gastar 719 millones, lo mínimo que merecemos los guanajuatenses son:
- Cuentas claras
- Licitaciones abiertas
- Metas verificables
- y resultados concretos, no discursos bonitos
Pero bueno… “No es que uno desconfíe, es que ya nos enseñaron a hacerlo.”